Rehabilitacion
La rehabilitación de piscinas es un proceso integral que tiene como objetivo restaurar, modernizar y mejorar una piscina existente, tanto en su funcionalidad como en su estética. Con el paso del tiempo, las piscinas sufren desgaste debido al uso continuo, la exposición a agentes químicos, cambios de temperatura y factores ambientales, lo que hace necesaria una intervención para garantizar su seguridad, eficiencia y atractivo visual.
Este proceso comienza generalmente con una evaluación técnica detallada, en la que se inspecciona la estructura del vaso (la base y paredes de la piscina), el estado del revestimiento, las instalaciones hidráulicas, el sistema de depuración y los elementos auxiliares como escaleras, iluminación o bordes. En esta fase se identifican problemas comunes como fisuras, fugas de agua, desprendimiento de materiales, obsolescencia de equipos o deficiencias en la calidad del agua.
Una vez detectadas las necesidades, se procede a la reparación estructural, que puede incluir el sellado de grietas, refuerzo del hormigón, impermeabilización del vaso y sustitución de partes dañadas. Esta etapa es clave para asegurar la durabilidad de la piscina y evitar pérdidas de agua o daños mayores en el futuro.
Posteriormente, se aborda la renovación del revestimiento interior, que puede realizarse mediante materiales como gresite, liner, pintura especial o acabados más modernos como microcemento o láminas armadas. Esta fase no solo mejora la estética, sino que también contribuye a la impermeabilidad y facilita el mantenimiento.
Otro aspecto fundamental es la actualización de las instalaciones técnicas. Esto incluye la sustitución o modernización del sistema de filtración, bombas, skimmers, tuberías y cuadros eléctricos. En muchos casos, se incorporan tecnologías más eficientes energéticamente, sistemas de cloración salina o automatización para el control del pH y la limpieza, lo que mejora el rendimiento y reduce los costes de mantenimiento.
La rehabilitación también puede contemplar mejoras en el entorno de la piscina, como la renovación del pavimento perimetral, instalación de duchas, iluminación LED, cubiertas de protección o elementos decorativos. En piscinas comunitarias o públicas, es frecuente adaptar las instalaciones a la normativa vigente en materia de seguridad y accesibilidad, incluyendo rampas, barandillas o sistemas antideslizantes.
Finalmente, tras completar las obras, se realiza una puesta en marcha que incluye la limpieza, llenado, tratamiento inicial del agua y comprobación de todos los sistemas para asegurar su correcto funcionamiento.